Un sistema de etiquetas sencillo ayuda a encontrar documentos y materiales sin tener que revisar cada carpeta o caja. Para que funcione, usa nombres claros, aplica las mismas reglas en todos los espacios y coloca las etiquetas donde se puedan leer fácilmente.
1. Decide qué necesitas organizar
Antes de etiquetar, identifica qué categorías usas en tu oficina, centro educativo o negocio. Por ejemplo:
- Documentos: facturas, contratos, expedientes o formularios.
- Materiales: bolígrafos, grapas, sobres o artículos de limpieza.
- Procesos: documentos pendientes, en revisión o archivados.
Empieza con las categorías que más se consultan. No hace falta etiquetar todo en un día: puedes organizar primero los archivos activos y continuar con los materiales.
2. Elige nombres breves y consistentes
Usa palabras que cualquier persona del equipo pueda entender. Si una carpeta contiene facturas, etiquétala como Facturas y conserva ese mismo nombre en el archivo digital o en el inventario, si aplica.
Evita crear varias etiquetas para la misma categoría, como “Pagos”, “Cuentas” y “Facturas”, cuando todas se refieren al mismo grupo de documentos. La consistencia facilita que otras personas también encuentren lo que buscan.
3. Define un código de colores fácil de recordar
Puedes asignar un color a cada grupo, siempre que el significado se mantenga igual en folders, archivadores y espacios compartidos. Por ejemplo:
- Amarillo para documentos pendientes.
- Rojo para asuntos que requieren atención prioritaria.
- Un color distinto para documentos archivados.
Esta es una sugerencia de organización, no una regla universal. Lo importante es que el equipo conozca el código y que el color no sea la única forma de identificar el contenido: añade también una palabra o categoría visible.
En Cafesa puedes encontrar etiquetas adhesivas amarillas para folders y etiquetas adhesivas rojas para folders, descritas para identificar y clasificar documentos.
4. Usa el formato adecuado para cada necesidad
Para marcar folders de manera rápida, las etiquetas adhesivas pueden ser suficientes. Si necesitas imprimir nombres o códigos en serie, las láminas de etiquetas pueden ser más convenientes. La ficha de las láminas Maco ML-1000 de 2″ × 4″ indica que vienen en hojas tamaño Carta, con 10 etiquetas por hoja y 1,000 por caja. La descripción del producto señala compatibilidad con impresoras láser y de inyección de tinta; confirma que las indicaciones coincidan con tu equipo antes de imprimir.
Si vas a identificar equipos, gavetas o materiales de uso frecuente, una rotuladora permite crear etiquetas con texto. La Brother P-Touch Pro PT-H111 tiene teclado QWERTY, pantalla LCD con previsualización y permite imprimir hasta dos líneas, según la ficha. La página indica compatibilidad con cinta TZe-231; verifica qué consumible necesitas antes de comprarlo.
5. Coloca las etiquetas donde sean visibles
Ubícalas en la parte frontal del folder, caja o gaveta, evitando cubrir información importante. En archivadores compartidos, procura que todas queden orientadas de la misma manera. Así, el nombre se puede leer sin mover cada elemento.
6. Revisa el sistema de vez en cuando
Las etiquetas pierden utilidad si las categorías cambian y nadie las actualiza. Cuando crees una nueva carpeta, caja o área de almacenamiento, aplica las mismas reglas. Si una categoría deja de usarse, retira o modifica la etiqueta para evitar confusiones.
En resumen: un buen sistema de etiquetado combina nombres claros, categorías consistentes y una ubicación visible. Elige las etiquetas o herramientas de acuerdo con lo que necesitas organizar y con el equipo que tienes disponible.
Explora la categoría de etiquetas y sistemas de etiquetado de Cafesa Comercial para revisar las opciones del catálogo.
